Necesidades tecnológicas en el ejercicio de la profesión periodística

Decía Juan Manuel Zafra, director de Red.es, que una de los actuales problemas del periodismo es la propia red, repleta de pseudoperiodistas, inundada con mucha interactividad y poco profesional, más proclive a la opinión que a la objetividad. Partiendo de la necesidad de los ciudadanos de expresarse, ya que llevan demasiados años sin poder hacerlo salvo a través de las “cartas al director”, se plantean nuevas sugerencias que, si bien es cierto, aportan dinamismo y más lectores, representan una desvinculación de lo que denominamos “realidad objetiva”.

El todo vale, la poca validez de la informaicón de algunos blogs y la primacía de la opinión en contraposición a la contrastación reflejan la preocupación de medios y profesionales. El reciclaje del periodista ante estas nuevas formas de expresión e interacción generan preocupación, al igual que en el pasado con la incorporación de los ordenadores a las redacciones.

Asimismo, Internet se ha convertido, como señala Isabel Fernández Morales, en un gigantesco quiosco de prensa y en una potente base de documentación. La labor del periodista del futuro será, por tanto, convertirse en un profesional que domine y conozca todos los medios posibles de comunicación para, de esta manera, acceder a los lectores y que estos se fiabilicen con el propio periodista por su rigor, información y contraste de informaciones, pero sobretodo con su capacidad de moverse en diferentes ámbitos dentro de la red.

Para que esto suceda, la principal función de las universidades pasará por promover un reciclaje de los estudiantes y futuros periodistas, hasta ahora muy encerrados en técnicas obsoletas, lo que provoca un miedo hacia la red y lo que supone que se traduzca en un miedo a lo desconocido.

Por otro lado, así se refleja la actual situación en este artículo:

Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura y Presidente de la
Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, abordó esta problemática en la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, celebrada en Pasadena (California) en octubre de 1996. El escritor y periodista colombiano expresó sus dudas sobre la capacidad actual de las escuelas y facultades para preparar convenientemente a los profesionales de la Comunicación. Los avances
tecnológicos y las nuevas necesidades sociales han provocado que algunos centros educativos se hayan quedado anticuados. Se queja de que el oficio de periodista
no ha logrado evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos y de que los
periodistas se hayan extraviado en el laberinto de una tecnología disparada sin
control hacia el futuro. Según el Premio Nobel, el infortunio de las facultades
de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero
muy poco del oficio mismo.

Hace algunos años, Thomas Bethencourt, en su calidad de director del Instituto Oficial de Radio y Televisión, advertía también de las carencias en la formación de los futuros profesionales de lo audiovisual. Según este autor, existía un exceso de especulación teórica, que resaltaba más los conceptos abstractos de la comunicación que el de las necesidades que requerían las empresas udiovisuales.La necesaria reforma de los planes de estudio de las facultades españolas de Ciencias de la Información se afrontó desde la premisa de que la función básica de dichos centros universitarios es impulsar el desarrollo de la mentalidad y el espíritu científico y, principalmente, formar y preparar a profesionales que vayan a trabajar en la llamada Sociedad de la Información. Obviamente, nada es perfecto, y los planes de estudio actuales –a pesar de haber sido revisados la mayoría de ellos durante la última década- siguen recurriendo a los tradicionales géneros periodísticos, obviando, muchas veces, aquellas materias que más tienen en cuenta las expectativas profesionales que se adivinan en el horizonte inmediato. Tal y como denuncia Pedro Manuel Moreno, nos encontramos ante unos planes de estudio carentes de actualización en sus contenidos, en la didáctica y conocimiento de sus profesores, y en sus recursos de aprendizaje. Como todo, podrían ser modificados, o adaptados, para, de esa manera, asumir los cambios de este futuro que ya está a las puertas”.

Si la solución no sólo al desempleo y las precarias condiciones de trabajo, sino también a la necesidad de una evolución del perioditas como “periodista multimedia” pasa por un reciclaje a nivel personal y profesional, hay que reconocer que en muchas ocasiones lo único que funciona es la autodidáctica, que el propio periodista navegue por esta telaraña aprendiendo de otros que ya han iniciado el camino de un un nuevo concepto y una nueva profesión: el periodista del futuro (?).

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